
Aún con orgullo, el rey empuñó y alzó su espada al aire.
“Tenemos que estar preparados para la guerra“, gritó, armado de valor.
“Estamos dispuestos a derramar gloriosamente nuestra sangre”, clamaban al unísono los pájaros que habitaban en su cabeza.
Clara del Valle permite la reproducción ocasional de sus microrrelatos bajo previa autorización
7 comentarios:
El rey de hoy diría: no derramen mucha sangre, y si lo hacen no hagan mucho ruido; a la reina le duele un poco la cabeza.
Esto de los reyes es de cuento, o de microcuento.
Besos niña.
¡Que bueno! Los pájaros que habitaban la mía emigraron hace tiempo... :))
Besos.
Por los caprichos de "pajareras ilustres" se han cometido las mayores falacias... caprichos de locos. besos
Es increible, pero aun existen muchos "reyes" así. Por culpa de sus guerras y sus batallitas, los de siempre (el pueblo llano) lo pasan peor. Por estos lares también hemos tenido aprendices de reyes que en un alarde de superar sus complejos hicieron caso omiso al pueblo que les subió al trono y usaron el poder a su antojo, lo que pasa es que los pajaron que habitaban estos reinos se hartaron y clamando al unísono los enviaron al olvido.
Como siempre tus relatos dicen mucho con pocas palabras.
Un saludo Clara
Y así nos ha ido por hacer caso a goberante, soberanos con pájaros en la cabeza.
Brevedad y resonancia en mi mente. Buen micro.
Un besote
Miguel
maravillosoooooooooooooo
esto si es buen microrrelato, que no se ven demasiados por ahi.
seguire este blog, de lecturas tan amenas y bien pulidas y terminadas
Jejeje, qué bueno! Si es que creo que todos los pájaros que habitan en nuestras cabezas al final no nos convienen...
Besos.
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