
Nunca pudimos bailar al mismo compás.
Perdió el sueño. Encontró la angustia.
En su silencio estaban las palabras.
En el beso sonó la alarma.
Cruzan miradas, sonríen, sobran las palabras.
Aquellos ojos lo persiguieron en vida.
Se encontraba agotado, su lengua no.
Nació, firmó su sentencia de muerte.
Lo mató. Se aseguró el secreto.
"Somos amigos"- dijo mirando al revolver.
Fantasma busca casa habitada. Prometo discreción.
Murió sin saber que había vivido.